Conozca las formas que fuera de un juicio se pueden utilizar para resolver conflictos laborales

Desde 1949, la Constitución Política da la oportunidad de arreglar conflictos mediante procesos alternativos a los judiciales, con el fin de evitar todo el tiempo que muchas veces se invierte en los juzgados.

Con la Reforma Procesal Laboral que entró en vigencia en julio anterior, ese principio de la Constitución se llevó justamente hasta el Código de Trabajo y así se dan mayores posibilidades para resolver diferencias entre patronos y trabajadores.

“Con la reforma, uno puede mediar, uno puede conciliar y uno puede ir al arbitraje, e incluso lo que se pretende es que el ciudadano no acuda a judicializar tanto sus problemas, sino que, con las herramientas que se dan en el ámbito laboral, puedan acudir a estas formas”

Es más, con la reforma se le permite al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social actuar como mediador o conciliador, no solo en conflictos individuales, sino también colectivos.

“Algo nuevo es que el Ministerio puede llevar a cabo arbitrajes e incluso se potencializa centros privados en resolución alterna de conflictos, que van a estar reglamentados, también un ciudadano puede acudir y someter sus problemas para que sea ahí donde se los resuelvan”.

Un detalle interesante es que, incluso una vez que ya se haya iniciado el proceso judicial, se le puede pedir al juez que, antes de llegar al juicio, cite al demandado para conciliar y evitar una sentencia.

“Esto viene a potencializar cualquier conciliación, ya que, si las partes llegan a un arreglo ahí, es un medio de extinción”.

Es importante tener claro que la conciliación se utiliza en los primeros momentos, como negociación para evitar que un conflicto se haga más grande.

“El arbitraje es posterior a ese proceso conciliación, yo puedo pedir que vayamos a un arbitraje, la diferencia, por ejemplo, en el caso del Ministerio, es que los conciliadores son funcionarios y los árbitros son contratados por las partes”.

Pero, pese a esta posibilidad, es importante aclarar que no todo lo que se relaciona con derechos laborales es conciliable, ya que a ciertos derechos bajo ninguna circunstancia se pueden renunciar.

“A esto yo le llamo ‘las tres i’, que no son conciliables, que son irrenunciabilidad, indiscutibilidad y los derechos indisponibles, no se permite mediación ni por administración ni por vía judicial”.

Estos derechos son por ejemplo las vacaciones, el aguinaldo, el pago del salario mínimo, todos estos no se pueden negociar, y deben cumplirse siempre.

Una vez que se llega al acuerdo, en cualquiera de los tres escenarios, es importante tener claro que ya el tema se convierte en cosa juzgada, en sentido material.

“Esto significa que lo que ya se negoció voluntariamente y reconocido por el ente respectivo, ya no se puede revertir, ya no se puede llevar a un juzgado”,  o sea que se trata de una sentencia judicial.

Estas son las posibilidades que ahora tiene para evitar un proceso judicial, gracias a la Reforma Procesal Laboral, las cuales le evitan acudir a un juzgado.

Fuente : www.laprensalibre.cr

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